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El Consejo Pastoral Parroquia celebrado el 1 de diciembre
de 2004, tras unos meses de reflexión y debate y
después de haber transmitido estas propuesta a los fieles propone:
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Los funerales
se celebran sin la presencia del cadáver ni de las cenizas en el templo,
como ya se viene haciendo en varios sectores de la Diócesis, lo cual ayuda
en muchas ocasiones a significar mejor el sentido cristiano de la
celebración y favorecer el sentido comunitario de
lo que se celebra. Se hará sin coronas ni flores.
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Los
funerales se celebran a las 19 horas en la misa de la comunidad. Sólo
excepciones especiales pueden hacer variar la hora. Una de estas
excepciones puede ser el miércoles de ceniza.
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El día de la
celebración del funeral lo pone la familia. Pudiendo ser días después o
antes de dar sepultura al ser querido. Esto ayuda a que el funeral se
sitúe cuando más convenga a los familiares y especialmente a los que
vienen de fuera o tienen que viajar.
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Los
domingos, sábados, días de fiesta y vísperas no hay celebraciones de
funeral.
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Si varias
familias coinciden en el mismo día, el funeral se hará conjunta y
comunitariamente en una sola celebración.
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El aviso de
un fallecimiento lo hace la familia llamando a la parroquia (689 58 04 62) para quedar en
el día de la celebración y en un encuentro para preparar el funeral.
La
parroquia ofrece a las familias que lo deseen oraciones para que puedan
rezar junto a su difunto, bien en casa, en el tanatorio o en el cementerio.
Quien lo pida, y siempre que sea posible, la parroquia pondrá una persona
para acompañar en esos momentos de duelo y poder despedirse, los familiares
y amigos creyentes del difunto, orando al Dios de la Vida.
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