El matrimonio cristiano es,
quizás, el sacramento que más está sufriendo las consecuencias de las modas
y las apariencias sociales. A nosotros cristianos, nos corresponde darle el
sentido auténtico de compromiso, entrega y amor creyente que tiene.
Cuando hables de tu decisión
de casarte por la Iglesia, deja claro que se trata de una decisión tomada en
conciencia como creyente, en libertad, para formar una pareja estable y una familia
basada en valores evangélicos.
En la preparación del
sacramento hay tres elementos: el expediente, los cursillos prematrimoniales
y la preparación de la celebración.